domingo, 9 de junio de 2013

"El tiempo lo cura todo." Otra milonga. El tiempo no cura nada. O cura lo que ya no importa. El tiempo es precisamente lo que nos hiere. 
Noches en vela. Apatía. Distracciones constantes. Pensar en lo que se dijo, en lo que se va a decir. En lo que se debería haber dicho. Mirar el horóscopo. El tuyo y el de él. Idealizarlo. Ver su rostro en cada rostro. Euforia. Bajones. Hablar sola. No comer. Beber en exceso. Vigilar el teléfono. Auto-compadecerse  Hablar de tonterías. Írsete la bola. Pensar en lo que él pensaría. En qué estará haciendo. Con quién. Llorar. Oír canciones tristes. Pensar en no pensar. Pensar en pensar en no pensar. No dormir. No vivir. Eso es lo normal en el desamor. Aunque, en realidad, fue mucho peor. Mucho. Una profundidad peor. Porque era el miedo. 
                                                   Yo mataré monstruos por ti.

jueves, 6 de junio de 2013

De mi (mente) no te vas*

La realidad se fragmenta en pedazos de repente. Todo lo que creías, todo lo que pensabas saber, ya no está. En un momento desaparece, cambia, sale todo a la luz. Te rompes, te despedazas en cachitos tan pequeños que casi ni se ven; y no dejas de repetirte una y otra vez "siempre ha estado ahí" , en todos los rincones, en cada lugar, en cada recuerdo. Respiras y lloras, de alivio, de tranquilidad, de paz... porque en un suspiro todos tus miedos desaparecen porque él recuerda cada detalle, porque sueña contigo, porque te echa de menos, porque te quiere. Realmente, esto es un intercambio de corazones y pensamientos, porque acaso, ¿no es el amor eso? No hay vuelta atrás, lo mejor que te puede suceder es que ames y seas correspondido.

Estoy nadando en un océano completamente solo.

Traté una vez más de salir ilesa, y una vez más, me encuentro muerta. Realmente volví a creer que era verdad, que de una vez por todas, era real. Pero me equivoqué. Es como llevar una daga por dentro que acaba contigo, alimentándose de tu dolor, aprovechándose de ti. Pensé que si te ibas, esta vez no me importaría  ya que todo parecía ser distinto. Pero no lo es, ni lo fue, ni lo será. Simplemente llevaré el resto de mi vida al mismo corazón, con los mismos sentimientos, los mismos recuerdos… Y ahora, una vez más, me siento totalmente destruida, incompleta.

nos abrazamos eternamente. En el silencio, en la inquietud que me habita, en la soledad que existe en los cuerpos más próximos que se desvincularon de los hechos que formaron verbos con nosotros. Ya no hay refugio en tu cuello, ni valentía en mis labios, ni complicidad, pero nos abrazamos eternamente.
Habíamos aprendido a dolernos sin llegar a matarnos, a jugar con el miedo y a torturarnos en prueba de amor.
Y pese a todo, no fue suficiente. Aunque nos abracemos eternamente, aunque el cariño se nos escape por los poros y se confunda piel con piel.

Abro los ojos y ahí estás, con tus caricias de brisa por mi cuello y tu aliento sobre mis labios. Aléjate... Aléjate porque si me besas ahora te querré para siempre.

Sin embargo, no sé cómo hemos acabado con lágrimas en los ojos, amándonos odiándonos otra vez.
Aún me pregunto si piensas al menos un poco en mí, si tienes dudas sobre donde estoy, qué hago, me pregunto si me extrañas aunque sea un poco. Porque aunque no quiera aceptarlo yo aún lo hago, aún me cuestiono sobre ti y por más que quisiera no hacerlo, es un poco imposible. Me sigues importando, quisiera que las cosas fueran como antes, quisiera que siguieras siendo la persona a la cual le podía contar todo, la persona que me conocía perfectamente y aún así seguía a mi lado sin importar nada.Te extraño y me cuesta aceptarlo, me duele el hecho que ya no estés conmigo, que ya no formes parte de mi vida, que ni siquiera nos despedimos, que las cosas simplemente se desvanecieron. Como quisiera hablar contigo una última vez y realmente decirte todo lo que he guardado, pero sé que no es posible. Tú has hecho tu vida y yo la mía y por más que cueste aceptarlo, ya no hay nada que nos una, sólo existen recuerdos entre nosotros. 
Cada que pienso que te he dejado atrás, parece que algo de repente te pone en mi vida, es cansado y a la vez muy doloroso. Porque sé que tú no me extrañas, sé que tú no me necesitas y también sé que tú estás haciendo tu vida con alguien más. Realmente no puedo decir que me alegra que estés con ella, porque eso sería mentirte, suena egoísta créeme que lo sé, pero es sólo que siempre imagine que terminaríamos juntos, justo como lo dijimos. Sólo es eso, me duele el ver que las cosas cambien, las personas cambien e incluso los sentimientos cambien y que yo no pueda hacer nada, me hace sentir impotente. Una parte de mí, está decidida a dejarte atrás, pero van tantas veces que lo intentó y no lo logró que empiezo a creer que no podré hacerlo. 
Te quiero tanto que duele.